Es una de las caras familiares de nuestros restaurantes, siempre pendiente de ayudar a escoger el vino o la bebida más adecuada y trabajando codo con codo con el chef Marc Segarra para crear armonías ganadoras de vinos y platos. Con esta entrevista hemos querido conocer mejor al sumiller y jefe de sala de Abadía Retuerta LeDomaine y el trabajo que desempeña.

Nacido en Liverpool, Miguel Ángel García -Mickey para sus amigos y compañeros- es hijo de madre inglesa y padre español y se ha criado a camino entre Valladolid e Inglaterra. El turismo y la hostelería le han atraído desde siempre y se ha formado en los mejores lugares como el famoso hotel Princesa Yaiza de Lanzarote. Entró en 2010 en Abadía Retuerta LeDomaine sin hacer ruido, como ayudante de camarero, pero progresó muy rápido para convertirse hace cuatro años en sumiller y jefe de sala. Su pasión por el vino ha sido como un chorro de energía que ha propulsado su carrera en esta casa.

¿Cómo llegaste al mundo del vino?

Desde pequeño he estado siempre muy ligado a él porque mi familia se dedicaba a la venta y distribución de vinos y espirituosos. Pero es cierto que empecé a desarrollar un vínculo más fuerte que se acabó convirtiendo en pasión cuando empecé a trabajar en Abadía Retuerta, justo al inicio del proyecto LeDomaine.

¿Hubo algún detonante en particular?

La empresa invirtió en mi formación, me motivó y me dio medios para evolucionar, algo por lo que siempre estaré agradecido. Además aquí se desarrolló mi gusto y dedicación por el vino. Siempre digo que a pesar de haber cursado estudios universitarios, para mí Abadía Retuerta fue mi verdadera universidad y donde más he aprendido y evolucionado en mi vida.

¿Por qué la sumillería y no por ejemplo la enología o el viñedo?

La verdad es que aunque estudié turismo, siempre quise dedicarme al sector hotelero. En mi época de estudiante ya había trabajado en hostelería para ganar algo de dinero. Pensaba que se me daba bien y quise evolucionar en el área de alimentos y bebidas. Pero una vez dentro, el vino y otras bebidas me empezaron a llamar tanto la atención que quise prepararme como sumiller.

¿Qué fue lo que más te sorprendió de Abadía Retuerta LeDomaine cuando llegaste aquí?

Era un proyecto bastante joven. El hotel y los restaurantes ni siquiera habían abierto aún, pero me llamo mucho la atención la finca y la grandeza del edificio y cómo había sido restaurado. También la apuesta por la excelencia en todas las áreas de negocio y la paciencia para desarrollar cada oferta.

La oferta de restauración de Abadía Retuerta LeDomaine está entre las mejores de la zona. ¿Cómo seleccionas los vinos ideales para acompañarla?

Partir de un producto tan sensacional nos facilita mucho el trabajo. De Abadía Retuerta podemos ofrecer añadas diferentes, vinos históricos que ya no se elaboran y que son muy difíciles de encontrar, experimentos y pruebas con variedades diferentes a las típicas de la zona dentro de lo que llamamos los Winemaker Collection Wines…

Pero también vamos mucho más allá. Por dónde estamos nos toca tener una de las mejores selecciones de vinos de la zona del Duero, con alguna que otra vertical, añadas especiales, vinos desconocidos de pequeños productores… Y luego hacer el esfuerzo de ofrecer una gran selección de vinos internacionales con algunos de los mejores productores y añadas que podamos encontrar. Queremos que si nuestros clientes quieren darse un capricho, lo puedan encontrar en LeDomaine.

Otra de mis pasiones es Jerez, una zona que vuelve a estar en auge y que es pura historia del vino en nuestro país.

¿Cómo es el trabajo con el chef Marc Segarra para crear armonías de vinos y platos?

Intentamos crear en equipo. Desde que Marc piensa un posible plato ponemos en marcha la maquinaria para construir la armonía. Vamos probando y analizando diferentes opciones hasta dar con la tecla correcta. Hay bastante de prueba-ensayo-error en todo el proceso. También nos gusta tener la opinión de nuestros equipos.

¿Cuál es tu estrategia particular para hacer felices a los clientes que visitan los restaurantes Refectorio y Vinoteca?

Naturalidad, cariño, sonrisa. Intentamos ejercer de anfitriones y tratar a los clientes como nos gustaría que nos trataran a nosotros si estuviéramos sentados en la mesa.

¿Qué es lo más raro que te han pedido en tus años como sumiller en LeDomaine?

Ufff….no sé si se puede contestar…jajaja. ¡Echar hielo a un vino de los muuuuy caros!

¿Qué vino recomiendas a esos comensales que reconocen no ser mucho de vino?

Vinos más golosos, afrutados, menos alcohólicos. A algunas mujeres les suelen gustar vinos refrescantes con un leve toque dulce tipo riesling.

¿La botella de Abadía Retuerta que más te ha emocionado ?

Creo que me quedo con un Pago Garduña 2006 que probé poco después de comenzar a trabajar aquí. La verdad que fue una de esas botellas que despertó mi pasión por el vino.

¿Tienes una variedad de uva favorita? ¿Cuál y por qué?

No sabría responder rotundamente. Me encanta la Riesling porque es posiblemente la más polivalente y te puede ofrece casi todas las sensaciones que el paladar es capaz de identificar. También me apasiona un buen cabernet envejecido, o lo versátil y gastronómica que es la chardonnay gracias a la gran variación de estilos en función de su origen y de cómo se ha elaborado, y la golosidad, redondez y floralidad de una buena syrah.

¿Qué combinación vino-plato no falla nunca y la puede hacer cualquiera es su casa?

Un PX dulce viejo con chocolate; un fino o una manzanilla con platos grasos y salinos; tintos de tempranillo con cordero; tintos italianos de nebbiolo y setas… Las armonías territoriales siempre funcionan. Los vinos típicos de cada zona suelen encajar perfectamente con los platos tradicionales de esa misma región.

¿Nos puedes adelantar los vinos o descubrimientos que más vas a recomendar este verano a los clientes que se acerquen por Abadía Retuerta LeDomaine?

Tenemos pendiente el lanzamiento de nuevos vinos de la bodega: el nuevo blanco, diferentes elaboraciones de rosado que solo se podrán encontrar en nuestra casa y alguna otra cosita que veremos en Refectorio, ¡pero habrá que venir aquí para poder probarla!

El vino para ti es

Una forma de vida, algo que me mantiene inquieto y con ganas de aprender cada día. Es un mundo tan amplio que cuando te crees que sabes algo, te das cuenta que no sabes nada. Así no hay forma de aburrirse.

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