Poner nombre a un vino no es fácil. No solo porque puede entrar en conflicto con marcas ya registradas, sino porque el concepto es más redondo cuando está lleno de significado. En nuestro caso, la rica historia de Abadía Retuerta se ha revelado como una fuente casi inagotable de inspiración.

En la información que hemos ido recopilando a lo largo de los años figura una rica toponimia que se remonta a épocas anteriores a la construcción de la propia abadía en 1146 cuando ya existía vida monástica en torno a la ermita de Fuentes Claras (Claris Fontibus). El nombre, evidentemente, venía de su cercanía a un manantial.

Uno de los documentos que más nos han ayudado en esta tarea es un plano histórico de 1887. Dibujado con gran cantidad de detalles, muestra el reparto de cultivos en el último cuarto del siglo XIX, así como la ubicación de la zona de monte y pinares y los nombres que recibían los distintos caminos, parcelas y rincones de la propiedad. Allí se recogen ya los Negralada, Valdebellón y Garduña que se corresponden con nuestros tintos top. Pero hay muchos más, hasta el punto de que hemos podido realizar esta pequeña clasificación.

plano antiguo abadia retuerta

Uso de tierras. Nombres de lugares asociados a los cultivos a los que se destinaban como La Huerta, La Chopera, el Prado del Aceite (aunque posteriormente acogió alguna viña, ya que aquí es donde descubrimos las cepas prefiloxéricas que han dado origen a nuestro viñedo histórico) o el Prado del Agua. La principal característica de este último es que la capa freática está muy cercana a la superficie. Aquí es donde cultivamos la petit verdot que va al monovarietal PV (Petit Verdot).

viñedo historico

Petit Verdot

Fauna local. A los seguidores de nuestro syrah Pago Garduña les gustará saber que ya había una zona en la finca que llevaba el nombre de este animal muy parecido a la marta; un mamífero nocturno que busca zonas soleadas y prados. No es el único lugar de Abadía Retuerta relacionado con un animal; también tenemos un pago llamado Jabalina.

Mirador Jabalina

Pago Garduña

Geografía y vegetación. El caso más evidente es el Negralada. Estamos casi seguros de que el nombre deriva del pinar cercano plantado con la especie pinus nigra (pino negral). Los bosques de pinos, ubicados habitualmente en los característicos suelos arenosos de la zona, aportan gran identidad al paisaje del Duero.

En cuanto a Valdebellón (que en el mapa del XIX aparece escrito como Valdevellón), creemos que el nombre hace referencia a la vaguada que existe en este lugar. De manera similar, tenemos otra parcela conocida como Loma por su relieve alomado y donde en la actualidad cultivamos merlot.

Pago Valdevellón

Elementos históricos. Más difícil resulta imaginarse el origen de otros nombres cuando se refieren a elementos que ya no existen en nuestros días. Sin embargo, es inevitable pensar que el pago El Palomar (con cuyo nombre elaboramos un vino en el pasado) se debiera a la existencia de un palomar en ese lugar o que Polvorín hiciera referencia a la cercanía de una finca militar. De la misma manera, Italianos podría tener que ver con el hecho de que algunos militares italianos se alojaron en la abadía durante la guerra.

El más curioso, no obstante, es Plaza de Toros. Por lo visto, había una finca de suelo muy arenosos donde se ponían cuatro vallas de madera para soltar vaquillas durante las fiestas de los pueblos cercanos.

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