Así se hizo nuestro estudio de suelos

01/03/2017

El actual viñedo de Abadía Retuerta es fruto de un concienzudo estudio de suelos realizado por dos grandes expertos en la materia: Vicente Sotés y Vicente Gómez-Miguel. Hemos hablado con ellos y les hemos pedido que recuerden cómo se llevó a cabo y cuáles fueron sus principales conclusiones.

Vicente_Sotes_Vicente_Gomez

Vicente Sotés es catedrático de Viticultura y Vicente Gómez-Miguel  es profesor titular de Edafología, Climatología y Geología, ambos dentro del departamento de Producción Agraria de la UPM (Universidad Politécnica de Madrid). Su ámbito común de trabajo es la viticultura y, de hecho, llevan más de 30 años trabajando de forma conjunta. Mientas que Gómez-Miguel es el experto en identificación, análisis y cartografía de suelos, Sotés realiza toda la interpretación vitícola y recomendaciones relacionadas (portainjertos, variedades, densidad…).

Dónde plantar el viñedo

Teniendo en cuenta la gran extensión de nuestra finca (unas 700 hectáreas), el primer objetivo del estudio realizado en Abadía Retuerta en 1990 fue determinar las zonas más apropiadas para la plantación de viñedo. “Se eligieron 204 hectáreas”, recuerda Vicente Gómez-Miguel. “La parte de la finca que quedaba dentro de los límites de la DO Ribera del Duero no era interesante y se desaconsejó la plantación en esa área”.

El estudio de suelos de Abadía Retuerta determinó los lugares más aptos para el viñedo dentro de nuestra finca de 700 hectáreas

Los dos expertos también recuerdan que se descartó la zona más productiva –y,  por tanto, de menor potencial cualitativo– situada junto al río, así como la parte alta de la ladera en el otro extremo de la finca por la existencia de un exceso de yeso en el suelo que comprometería el desarrollo de las cepas y la calidad del vino. También se tuvo en cuenta las implicaciones para el cultivo (que no para la calidad) de las parcelas con suelos marcadamente arenosos.

SUELOS LOW

¿Cómo se realiza un estudio de suelos?

Todo empieza con trabajos de teledetección y fotointerpretación aérea a partir de imágenes de satélite y fotogramas aéreos que permiten conocer la variabilidad del terreno y determinar los lugares claves para la realización de calicatas. Las calicatas no son sino zanjas profundas, de hasta dos metros según el tipo de suelo, que dan acceso a la obtención de muestras de sus distintos horizontes.

En el análisis de cada muestra se evalúan más de 100 parámetros diferentes. Se trata de una información tan amplia como compleja que permitirá realizar la caracterización de los suelos de la finca con increíble precisión. Conceptos que manejamos habitualmente los profanos, como arenoso, arcillo-calcáreo u aluvión, son tremendamente simples  ya que la clasificación se realiza de acuerdo con la taxonomía de suelos americana USDA (United States Department of Agriculture) que contempla  más de 23.000 tipos diferentes, y es la más extensa y detallada del mundo.

Las calicatas son zanjas profundas practicadas en el terreno para obtener muestras de los distintos horizontes del suelo

El trabajo informático y el tratamiento estadístico de datos son fundamentales para procesar toda esta información que debe además cruzarse con 50 índices climáticos, variables  relacionadas con la geología (tipo de roca y minerales), el  paisaje (altitud, pendiente, orientación y exposición) y la propia planta (portainjerto y variedad). Antes de realizar las recomendaciones finales y establecer cuáles son los mejores suelos para la vid, también se tienen en cuenta aspectos como el manejo de la viña, datos analíticos de la uva y el mosto o el tipo de vino que se quiere elaborar.

Existe también un ajuste final de toda esta información mediante la creación de lo que se llaman unidades de manejo y que vendría a ser una especie de delimitación por parcelas en las que la bodega puede aplicar unos mismos criterios de trabajo.

Calicatas 004

Una larga trayectoria

El trabajo de Vicente Sotés y Vicente Gómez-Miguel va mucho más allá del ámbito de fincas vitícolas concretas. En la década de los noventa realizaron el primer estudio en profundidad de una denominación de origen en Ribera del Duero. La experiencia les sirvió para establecer y generalizar una metodología de trabajo que luego han mantenido en sus estudios sobre Rueda, Cigales, Toro, Bierzo y Arribes dentro de Castilla y Léon; también para el estudio realizado en Rioja, en Somontano (Huesca), en el  Douro portugués y varios países de Latinoamérica y, más recientemente, para los llevados a cabo en Campo de Borja (Aragón).

La clasificación de suelos se realiza de acuerdo con el modelo americano USDA que contempla  más de 23.000 tipos diferentes

En realidad, la cantidad y detalle de los datos recogidos dependerá de la escala del estudio. La escala habitual cuando se trata de una denominación de origen es 1:50.000 aunque los trabajos más recientes realizados por los “dos Vicentes” llegan al detalle de 1:25.000, mientras que la escala recomendada para una finca concreta es de 1:5.000.