La llegada de la obra Rumor de Límites Vde Eduardo Chillida a Abadía Retuerta Le Domaine refuerza la colección de arte moderno que alberga la abadía. La escultura, que se ha  ubicado en el interior de la iglesia, ya forma parte del recorrido artístico a disposición de nuestros clientes.

“No hay otro espacio con esta colección de arte ni con tanta variedad en la Ribera del Duero”, explica Francisco Sánchez de Puerta, el historiador que forma parte del equipo de Experiencias Únicas de Abadía Retuerta Le Domaine. Chisco, como le conocen sus compañeros, ha diseñado una apasionante visita que relaciona los cuatro momentos claves en la evolución arquitectónica del monasterio con algunas de las más destacadas obras de arte que se encuentran entre sus muros.

Es a la vez un paseo relajado y una inmersión en la esencia misma del lugar. Probablemente, la mejor manera de encapsular nueve siglos de historia y de conseguir una perspectiva de 360 grados sobre lo que es realmente Abadía Retuerta Le Domaine.

 

El relato, siempre siguiendo un orden cronológico, abarca desde el momento fundacional en el siglo XII cuando los premostratenses (“los pre qué?” se sorprenden muchos visitantes ante la escasa huella que ha quedado de esta orden en España) se asientan a orillas del Duero, hasta la restauración casi milagrosa de un edificio que conserva una muestra importante de los estilos tardo-románico, gótico, renacentista y barroco.

Una colección ecléctica

“Esto no es un museo”, insiste Chico. “Es un espacio de convivencia con el arte”. Y esto es algo que puede experimentar cualquiera que se aloje en la abadía y repare, por ejemplo, en las litografías de Miró que cuelgan en muchas de las habitaciones. Al final, las obras ocupan su espacio natural: alfombras, tapices, muebles (Sánchez de Puerta destaca la fantástica colección de mobiliario español con especial atención por los bargueños, los pequeños escritorios profusamente decorados y con infinidad de cajones que fueron tan característicos entre los siglos XVI a XVIII) y, por supuesto, la colección pictórica. Los cuadros, que se reparten de forma natural por distintos espacios de la abadía, incluyen obras de Palma el Joven, uno de los últimos manieristas del Renacimiento, o los paisajes clásicos del vedutismo veneciano a cargo de maestros como Giovanni Paolo Pannini.

 

La parte contemporánea está excelentemente representada por el escultor alemán Ulrich Rückriem cuyas obras se reparten entre el jardín museo ubicado al aire libre y el interior de la iglesia. Allí, más concretamente en uno de los ábsides, le acompaña desde hace unas semanas “Rumor de Límites V”. La escultura forma parte de una serie de diez obras realizadas en hierro, acero o combinando ambos materiales que Eduardo Chillida (1924-2002), uno de los artistas españoles más importantes del siglo XX, llevó a cabo en 1959 en la fragua del herrero Manuel Illarramendi aprovechando las horas en las que éste no trabajaba.

 

Abadía Retuerta Le Domaine ha colaborado estrechamente en la restauración de esta pieza única de 93x65x83 cm. con el museo Chillida-Leku de Hernani (Gipuzkoa). Su llegada a tierras del Duero refuerza la filosofía de esta casa que, en palabras del director general Enrique Valero, mira a sus huéspedes como “coleccionistas de vivencias, de emociones, de experiencias y de arte”.

 

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