Estamos deseando recibiros de nuevo en Abadía Retuerta LeDomaine. A partir del 1 de julio, el spa abre sus puertas a los clientes del hotel para que puedan renovarse física y mentalmente tras el confinamiento. Como nos cuenta su directora Catia Fonseca, más allá de las medidas de seguridad, la gran baza son las terapias de bienestar que no requieren contacto.

 

“Llevamos ya bastante tiempo orientándonos al wellness, un campo que va más allá de los servicios de spa y de los masajes y que busca el bienestar emocional de cuerpo y mente”, señala Catia Fonseca. Desde su punto de vista, se corresponde perfectamente con lo que muchas personas necesitarán tras la sensación de encierro, estrés o incluso angustia que hayan podido experimentar durante el confinamiento.

 

Meditación y nuevos tipos de yoga

 

 

En esta línea, una de las terapias estrella del spa es la meditación y el tratamiento con cuencos tibetanos. “La meditación puede ser individual o grupal, en este caso con un número limitado de personas, y el tratamiento con los cuencos siempre es individual”, explica Catia.

 

Al spa Santuario LeDomaine le distingue el trabajo previo de asesoría que se realiza con los clientes. Según su directora, “hay una evaluación previa de una instructora para adaptar las distintas clases y actividades a las necesidades de los clientes”.

 

Y las opciones son cada vez más amplias, también en lo que se refiere al yoga. “Ahora mismo podemos ofrecer el llamado ‘yoga de la risa’ que se orienta sobre todo a la relajación y práctica del team building; el yoga del agua, que muy probablemente funcionará de forma individual al necesitar el uso de la piscina, y el gin yoga o yoga restaurativo, una práctica muy suave que proporciona gran relajación a nivel físico, mental y emocional; es perfecta para aliviar la fatiga, el estrés e incluso la depresión”.

 

Otra actividad que no requiere contacto es la master class de Natura Bisse. Se centra en el mundo de la belleza, sus principios y enseña el uso de distintos productos para poder aplicarlos en casa.

 

Amplitud de espacio y seguridad

 

 

Mantener las distancias no es un problema en Abadía Retuerta. Son 700 hectáreas de finca y 8.000 metros cuadrados de hotel que dan servicio a tan solo 30 habitaciones.  La sensación de amplitud se refleja también en el spa.

 

“Si el aforo de la piscina interior ya estaba limitado a 30 personas antes de la pandemia, ahora lo hemos reducido a la mitad. Serán 14 usuarios registrados mediante cita previa. La piscina exterior, destinada exclusivamente a clientes alojados en el hotel, goza de unas instalaciones tan amplias que el distanciamiento no resulta un problema”, nos cuenta Catia Fonseca.

 

Por otro lado, quienes busquen el máximo de intimidad y tranquilidad en los tratamientos pueden recurrir a la suite privada. Es uno de los servicios más especiales del spa y la mejor prueba de los altos estándares de calidad que existían ya antes de la pandemia.

 

La obsesión porque todo sea perfecto empieza con la propia calidad del agua. “Extraemos el agua de un pozo. Primero se filtra y descalcifica y enseguida se purifica mediante ósmosis inversa. Además, para la desinfección se utiliza ozono y un sistema automático de control de cloro, ph y temperatura. El agua de nuestra agua de piscina tiene una calidad similar a la de agua embotellada”, asegura la directora del spa Santuario LeDomaine.

 

 

Y continúa en los nuevos protocolos que se han establecido para los tratamientos clásicos: “Vamos a ampliar el tiempo que dejamos entre las sesiones para poder higienizar perfectamente todas las cabinas. Se va a incrementar el uso de material desechable o de uso único, sin olvidar nuestro plan de sostenibilidad. Además, cada terapeuta estará asignado a una única cabina”.

 

Se ha tenido en cuenta hasta el más mínimo detalle para que la estancia sea lo más confortable y agradable posible.

 

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