Un paseo por el Jardín Museo

29/08/2018

Uno de los rincones más especiales -y también más desconocidos- de Abadía Retuerta L Domaine es su Jardín Museo. Se trata de una colección de esculturas de piedra del artista alemán Ulrich Rückriem que encaja a la perfección en el austero paisaje del Duero y actúa, en cierto modo, como una prolongación de los muros centenarios de la abadía.

Finalizado en mayo de 2009, el museo está situado en medio del campo, a apenas cinco minutos caminando desde la abadía. Gran parte de su magia reside en la original combinación de vegetación y esculturas que permite crear una atmósfera realmente única.

Jardin de Fotinias de Abadia Retuerta

e hecho, el “continente” es una sucesión de juegos con elementos de la naturaleza diseñados por el arquitecto Marco Serra. Se trata de una estructura rectangular delimitada por muros de fotinias de tres metros de altura que se mimetiza con los colores del viñedo y provoca sensaciones muy diferentes dependiendo de la época del año en que se visite. Cuando llega el otoño, esta planta conocida también como acacia roja adquiere la misma tonalidad rojiza que caracteriza a las cepas de tempranillo tras la vendimia. Es, sin duda, uno de los mejores momentos para visitar el Jardín Museo.

Esculturas del Jardin Museo

La fuerza de la piedra

El escultor alemán Ulrich Rückriem ha trazado toda una trayectoria en torno al trabajo con la piedra, casi siempre bajo una concepción minimalista. Su técnica habitual consiste en extraer grandes bloques de la tierra que luego vuelve a ensamblar en la superficie picando, cortando, puliendo.

Sus esculturas combina la rotundidad de formas verticales de hasta seis metros de altura, como la imponente estela que se alza flanqueada por dos robles, con relieves murales y de suelo.

Escultura de seis metros del Jardin Museo

En el museo de Abadía Retuerta se refleja también la riqueza de materiales con la que el artista ha trabajado a lo largo de su carrera. Tras un aprendizaje inicial en la cantera de la catedral de Colonia, durante los años sesenta y setenta Rückriem se centró en las canteras de dolomita de Anröchte en Renania del Norte-Westfalia. Esta es, por ejemplo, la piedra utilizada en el altar de la iglesia de la abadía. Su relación con España es especialmente estrecha ya que desde mediados de los noventa ha realizado un gran número de trabajos a partir de la cantera gallega de Blokdegal en Porriño.

Un espacio de sensaciones

Probablemente, lo más impactante del museo es el detalle con el que se han concebidos los distintos espacios, siempre orientados a realzar el trabajo de Rückriem. Uno de ellos, por ejemplo, intenta reproducir la cámara central de un templo romano sin otra visión posible para el visitante que las esculturas y el cielo.

Los altos muros de fotinias delimitan tres espacios diferentes diferenciados por la técnica de trabajo empleada: uno para las esculturas que han sido cortadas; otro, para las piezas pulverizadas, y un tercero para el espectacular Kubus negro, un bloque con un alto grado de pulido que refleja espectacularmente el cielo. A menudo se explica esta figura como una metáfora del propio museo en el que el cielo, etéreo y en constante cambio, es la antítesis de la dureza y solidez de la tierra reflejada a través de las esculturas.

Escultura Kubus Negro - Jadin Museo

Kubus Negro en el Jardin Museo

La más bella metáfora, sin embargo, no puede reproducir las sensaciones de quien recorre el camino desde la abadía y pasea por primera vez entre las esculturas de Ulrich Rückriem. Un motivo más para venir a Abadía Retuerta.