Es uno de los grandes tesoros que tenemos en Abadía Retuerta. Cepas prefiloxéricas de tempranillo perfectamente adaptadas al terreno que habían sobrevivido sin ningún tipo de cuidado en uno de nuestros montes. Hemos recuperado este material vegetal único para que pueda volver a expresarse en una copa de vino.

Una vid dejada de la mano del hombre, sin poda ni cuidados, crece a sus anchas, recupera su espíritu de planta trepadora y sus sarmientos pueden alcanzar varios metros. Esto fue lo que nos encontramos en 2005 cuando limpiamos el monte del Prado del Aceite.

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Cepas prefiloxéricas

Mariano García, que elaboró los vinos de Vega Sicilia entre 1968 y 1998, había hablado en numerosas ocasiones con nuestro enólogo Ángel Anocíbar sobre la existencia de una viña que daba vinos de alta calidad y que conocía de la época en la que ambas bodegas fueron propiedad del grupo Prodes. De hecho, este viñedo figuraba ya en el plano de la finca de 1887 y algunos de los más viejos de Sardón de Duero recordaban unas cepas que parecían más árboles que vides.

La zona donde se encontraron combina un suelo arenoso que facilita una buena maduración con una buena disponibilidad de agua, factores que a juicio de Ángel Anocíbar ayudaron a su conservación en el tiempo. Se trata de cepas prefiloxéricas en pie franco plantadas directamente sobre el terreno.

Hemos tomado material vegetal de seis plantas prefiloxéricas para obtener seis clones diferentes de tempranillo

En 2007 se empezaron a podar hacia abajo para transformar aquellas “lianas” en sarmientos fuertes que permitieran su reproducción. Dos años después y en colaboración con los viveros Vitis Navarra se tomó material vegetal de seis plantas distintas.

De seis muestras a cinco hectáreas

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El trabajo de reproducción de material vegetal es largo y requiere grandes dosis de paciencia. El vivero no solo tiene que plantar las muestras para replicar los sarmientos; también debe certificar que están libres de virus y seguir todos los protocolos legales exigidos durante el proceso.

Hoy en Abadía Retuerta tenemos cinco hectáreas plantadas con material de nuestro viñedo histórico en distintas variantes: espaldera, vaso, pie directo e injertado en cepas adultas. En todos los casos se ha utilizado una combinación de los seis clones seleccionados de tempranillo, algunos de los cuales presentan diferencias marcadas en lo que atañe por ejemplo al tamaño de la hoja. Es nuestro proyecto de “Viñedo Histórico”.

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Las bajas temperaturas de mayo y junio retrasaron notablemente la brotación en la añada 2013

La tempranillo es una variedad que muta mucho en viña y que tiene una gran capacidad para adaptarse a las condiciones del terreno. De ahí que estemos entusiasmados con la posibilidad de poder enseñar un perfil singular de esta variedad muy ligado a la personalidad de nuestra finca. El siguiente paso será crear un viñedo de plantas madre que permita el desarrollo de estos clones y su comercialización en el mercado.

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Las primeras vinificaciones que hemos realizado apuntan a un tipo de fruta algo más roja y  a una estructura tánica fina. Ángel destaca además el carácter suelto de los racimos y la buena resistencia a las enfermedades gracias a su origen en un viñedo perfectamente adaptado y que ha sobrevivido durante años sin ningún tipo de tratamiento ni intervención humana.

Quizás también debamos reescribir esa parte de nuestra historia en la que decimos que el viñedo desapareció “completamente” de la finca en los años setenta del siglo XX.

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En vídeo: así decidimos la vendimia
Los árboles más singulares de nuestra finca

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