Esperamos una cosecha muy temprana, pero de calidad

01/08/2017

2017 está siendo una de las añadas más accidentadas que se recuerdan en España, pero por suerte en Abadía Retuerta nos hemos salvado de casi todos los desastres. Pese al adelanto del ciclo vegetativo, esperamos poder obtener uvas de muy buena calidad.


¿Seremos capaces de escapar a la leyenda negra que se cierne sobre los años terminados en “7” en la Ribera del Duero y otras regiones de Castilla y León? 2017 ha sido un año especialmente complicado y no solo en nuestro entorno. Numerosas regiones del norte de España (además de la Ribera del Duero, Bierzo, Monterrei y Rioja Alta y Alavesa) se vieron devastadas por las heladas de la última semana de abril y, por si fuera poco, algunas de ellas se la tuvieron que ver después con el granizo. Por suerte, como os comentábamos hace unos meses, los efectos de esa gran masa de aire frío no fueron tan terribles en Abadía Retuerta gracias al trabajo de nuestras torres anti helada.

Calor sin precedentes

¿Qué ha ocurrido desde entonces? El factor que ha tenido más incidencia ha sido las altas temperaturas. “Debido al calor de los meses de mayo y junio, este año la vendimia será muy precoz”, explica nuestro enólogo Ángel Anocíbar. Se ve muy bien en la integral térmica que nos ha enviado (ver cuadro abajo) que mide la temperatura media acumulada (en este caso hasta julio) necesaria para que la planta madure su fruto. Si en su día nos llevamos las manos a la cabeza por los calores de 2003, desde entonces cuatro añadas han registrado temperaturas más elevadas en el periodo señalado: 2005, 2006, 2015 y, batiendo todos los récords, viene este 2017. No hay que extrañarse de que se haya convertido ya en la cosecha más temprana de la historia en algunas regiones españolas, como es el caso de Montilla-Moriles donde empezaron a vendimiar un 18 de julio.

Vendimia temprana

Prueba del adelanto con el que viene la cosecha, en Abadía Retuerta el envero de la tempranillo (el cambio de color en el racimo de la uva que marca un punto de inflexión importante en el ciclo de la planta) se adelantó a la tercera semana de julio y casi enseguida empezó a darse en el resto de variedades.

“Debido al calor de los meses de mayo y junio, este año la vendimia será muy precoz”

Otro factor que tendrá gran incidencia en la zona del Duero según Ángel Anocíbar es la sequía. “Las reservas de agua al inicio del ciclo eran muy bajas, en torno al 55% y similares a las de 2005”, explica. “Por suerte –añade– nuestra experiencia en la gestión hídrica nos posibilita encarar este ‘problema’ para que la calidad no se vea afectada”.
La mayoría de edad de nuestras cepas también hace posible que las plantas muestren de forma natural un mejor equilibrio frente a circunstancias adversas. De lo que no hay duda es que el calor y la sequía nos darán uvas de alta concentración que favorecen los vinos de guarda. El reto para Anocíbar y su equipo será conseguir una buena ponderación en medio de una potencia que se da ya por supuesta.