En Abadía Retuerta LeDomaine todo está ya prácticamente a punto para reabrir las puertas el próximo 1 de julio. Nadie mejor que nuestro director Enrique Valero para contar cómo ha sido el intenso trabajo de preparación y las medidas de seguridad que se han implantado para que la estancia de huéspedes y clientes sea tan placentera como siempre.

El Covid-19 ha sido un duro golpe para todo el sector turístico y de la hostelería en España. Pero prácticamente desde el cierre se ha estado trabajando en cómo readaptar los espacios a la nueva realidad y en cómo hacer la estancia segura.

La bodega, que no ha interrumpido su actividad durante el confinamiento al considerarse esencial, ha sido un buen campo de pruebas para practicar las medidas de seguridad, protocolos de limpieza o la incorporación de las mascarillas como parte del trabajo diario.

Enrique Valero tiene claro que, en este contexto, “la seguridad de clientes y empleados es lo más importante”. En esta entrevista cuenta los aspectos más relevantes de esta esperada vuelta a la nueva normalidad.

¿Cómo se ha vivido la crisis en Abadía Retuerta LeDomaine?

Ha supuesto un parón importante en un año que había arrancado como un tiro y en el que teníamos un 40% más de reservas que el año anterior. Empezamos a recibir cancelaciones hacia el 20 de febrero y la decisión del cierre se tomó el 6 de marzo, varios días antes de que se dictara el estado de alarma. Todo ello se planteó pensando en la seguridad de nuestros empleados y de nuestros clientes y desde ese día nos pusimos a trabajar pensando en la reapertura del hotel, spa y restaurantes ofreciendo las máximas garantías.

 

 

¿Cómo respondieron los clientes?

La mejor noticia es que la gente no ha cancelado, sino pospuesto sus viajes, tanto en el caso de clientes particulares como de empresas. Los extranjeros han pasado sus fechas a octubre y noviembre o al año siguiente. Tenemos una boda de una pareja que viene de Rusia en agosto y la novia no la quiere cancelar. No quieren que se le devuelva el dinero, quieren casarse en Abadía Retuerta. Esto es algo que nos llena de orgullo.

 

¿Qué estrategia se plantea a corto y medio plazo?

La más obvia es cambiar clientes extranjeros por nacionales. Esto nos obliga a rehacer la propuesta para el mercado interno, pero el reto es muy atractivo. Ahora mismo las agencias de lujo están buscando fincas privadas o lugares tranquilos que recomendar a sus clientes este verano.

 

 

¿Cuáles son los principales cambios que percibirán los huéspedes cuando vuelvan a alojarse en el hotel?

No habrá check-in como tal y se intentará que haya el menor contacto posible. Tenemos la ventaja del espacio, tanto interior como exterior que permite que los huéspedes casi no se vean entre sí. En las habitaciones desaparecerá todo lo que no sea estrictamente necesario. Cambiaremos las amenities (de hecho, ya se había pensado en que fueran libres de plástico), habrá menos almohadas y, lo más importante, un sistema de desinfección con ozono por el circuito de aire que se activará cada vez que los huéspedes abandonen la habitación.

 

 

¿Qué nuevas medidas se implantarán de cara a los empleados?

Vamos a trabajar con un arco de toma de temperatura y los trabajos se realizarán con mascarilla y guantes.  Nos estamos planteando tener un health manager que esté presente en las reuniones de equipo insistiendo en las medidas de seguridad. También se habla de crear un sello Covid-free y estamos pendientes de todos los desarrollos en este sentido.

¿Y respecto a los espacios comunes?

La Vinoteca va a perder cerca del 50% de su capacidad, pero lo compensaremos con las mesas en el jardín exterior cuando el tiempo lo permita. En caso de lluvia, podemos recurrir a la sala de reuniones. El espacio no es un problema para nosotros. Disponemos de 8.000 metros cuadrados en el edificio histórico y de 700 hectáreas para 30 habitaciones. Y en el aspecto gastronómico vamos a apostar más que nunca por los productos de kilómetro cero.

 

 

¿Qué elementos adicionales de salud y seguridad ofrece Abadía Retuerta LeDomaine?

Mantenemos nuestro seguro de siempre que garantiza asistencia médica para nuestros clientes en 50 minutos. Para casos muy urgentes, además, contamos con nuestro propio helipuerto.

 

 

Desde un punto de vista más general, ¿qué va a cambiar en la forma de hacer turismo este verano?

Hasta ahora lo normal era que se plantearan destinos centrales como Madrid o Roma con escapadas para disfrutar de una experiencia en Abadía Retuerta o en la Toscana. Pero este paradigma va a invertirse. La gente va a buscar una base en un lugar agradable y fuera de las grandes urbes y luego irá un día de compras a Madrid o a Roma. Las nuevas prioridades serán la seguridad, el contacto con la naturaleza, las actividades al aire libre, el producto local y evitar las aglomeraciones. Se acabarán también los bufés por un tiempo.

 

 

¿Se puede hablar entonces de un nuevo turismo de naturaleza?

Sí, sin duda. Ahora estar en medio de la naturaleza será sinónimo de seguridad y de actividades de bajo riesgo. Además, ofrece una vía de escape emocional para todos aquellos que hayan tenido que soportar el confinamiento en grandes ciudades. El gran valor del turismo de naturaleza, por otro lado, es que ayuda a poner en valor el territorio. Y esto encaja muy bien con nuestro compromiso con el entorno.

 

Cenas del restaurante Vinoteca en el jardín del claustro
Vuelven dos de nuestros vinos más especiales