El proyecto de formación de profesionales que Abadía Retuerta lleva desarrollando desde hace unos años a través de la Academia del Terruño puede dar respuesta también a las preguntas que se plantean muchos aficionados que se acercan al vino de una forma más lúdica y relajada.

De la misma manera que nadie tiene por qué saber qué es un travelling o un plano secuencia para disfrutar de una película, no hay que manejar conceptos técnicos para compartir una buena botella de vino.

Álvaro Pérez Navazo, director de la Academia del Terruño, responde a cuatro preguntas para que cualquiera se sienta confiado frente a una copa de vino y además se divierta.

 

 

¿Cuál es lo más básico que debería saber sobre el vino?

El vino es una bebida con una tradición milenaria, muy ligada a la cultura mediterránea. Si durante siglos, el cultivo de la vid ha modelado el paisaje de numerosas regiones, el vino ha servido de alimento, fuente de riqueza y sustento económico. También ha sido el mejor embajador de las tradiciones, la cultura y los modos de hacer de un lugar. Partiendo de un concepto muy básico (una fermentación seguida de un proceso de estabilización más o menos largo que, en algunos casos, implica un envejecimiento de varios años,) se pueden conseguir infinidad de matices en función de las características del lugar, las uvas y tipo de recipientes que se utilicen, las formas de elaborar… Todas esas variantes aportan una increíble riqueza de estilos, sabores y sensaciones. La diversidad forma parte de la esencia del vino. Por eso la mejor forma de acercarse a una copa es con la mente abierta.

 

¿Qué es realmente el terruño y por qué están todos los amantes del vino tan obsesionados con él?

Esta obsesión se debe a que detrás de un gran vino siempre hay un gran terruño. El terruño o el terroir, que es la palabra francesa que se ha impuesto para explicar este concepto, abarca una serie de elementos que se combinan en cada caso de forma diferente y que fundamentalmente son el clima, el suelo, las variedades de uva y el factor humano, o la interpretación que hace el hombre de todos estos elementos. Cuando hablamos de un terruño único, nos referimos a una especial combinación de factores. Lo que le hace tan especial es que es algo irrepetible y, por tanto, imposible de copiar o duplicar. En un mundo globalizado, la autenticidad y la diferencia son valores cada vez más buscados y deseados.

 

¿Cómo puedo disfrutar de todo esto de la forma más sencilla posible?

Una idea que siempre funciona es acompañar una comida de dos vinos muy diferentes entre sí. Por ejemplo: un blanco o un tinto de clima frío, frente a un blanco o tinto de clima cálido; un vino elaborado con variedades de uva muy aromáticas (como riesling o albariño, por ejemplo), frente a un vino de variedades mucho más neutras (viura, albillo…). La comparación se puede llevar también a ámbitos más específicos como el suelo y comprobar las diferencias entre un suelo de granito (suele dar vinos más frescos y livianos) y otro de pizarra (más calientes y llenos); o un suelo de arena (sensaciones más delicadas) frente a otro de arcilla (perfil más estructurado). El juego no está solo en comparar los dos vinos sino en ver cómo se comporta cada uno de ellos con los distintos platos.

 

¿Cómo consigo estos vinos o alguien que me ayude a encontrarlos?

Lo mejor es dirigirse a una tienda especializada o realizar la experiencia en un restaurante que cuide del vino con la ayuda y complicidad del sumiller. Seguro que estará encantado de contar con clientes que muestran interés por el vino. Otra opción divertida es pedir que nos sirva los dos vinos a ciegas e intentar adivinar cuál es cuál. En Abadía Retuerta, muy pronto tendremos algunas de las experiencias que hemos realizado para la Academia del Terruño disponibles en nuestra tienda bajo la gama Winemaker’s Collection. Los resultados, en muchos casos, han sido sorprendentes. 

El vino y el perfume, unidos por la marca de fragancias Serge Lutens