Cómo vivimos la tremenda helada de finales de abril

11/05/2017

Casi todo el norte de España se congeló literalmente en la última semana de abril, incluido el valle del Duero. En Abadía Retuerta tuvimos que poner nuestras torres antihelada a pleno rendimiento para hacer frente al que probablemente sea el momento más delicado de esta cosecha.

Torre anti helada

Castilla y León, Galicia y La Rioja han sido las zonas más afectadas por las fortísimas heladas que se han registrado en la última semana de abril, especialmente en las noches del 27 al 28, del 28 al 29 y, con algo menos de intensidad, en la del 29 al 30. No fue un fenómeno aislado en España, ya que algunas de las regiones francesas más conocida como Champagne, Borgoña y Alsacia fueron escenario de virulentas heladas en los días previos. Esta vez también Burdeos, que por su ubicación muy cercana al mar apenas corre riesgos en este sentido, se vio tocada por una enorme masa de aire frío, la misma que nos visitó luego en Abadía Retuerta.

Las heladas son uno de los grandes factores de riesgo en la región de Duero

Las temperaturas bajaron hasta los -3ºC de forma muy insistente y en toda la finca en las madrugadas del jueves y del viernes, mientras que las mínimas oscilaron entre los -2,5ºC y -1ºC en la noche del sábado al domingo. Nuestro enólogo Ángel Anocíbar ha distinguido entre las dos primeras noches, cuando la helada se produjo por la llegada de una masa de aire frío, muy compacta y que mantiene las temperaturas muy bajas durante horas; y la del fin de semana, una clásica helada de radiación por el enfriamiento del suelo, de modo que la temperatura es muy baja a ras de suelo, pero hay aire caliente arriba. En esta última situación la efectividad de las torres antihelada es mucho mayor, ya que se sirven de este aire caliente de las capas altas.

Al final, conseguimos salvar la mayor parte de nuestros viñedos, con excepción de algunas vaguadas y zonas que no se encuentran dentro del campo de acción de las 17 torres anti helada con las que contamos en la actualidad.

2017: una añada heterogénea

Como os hemos contado ya en este blog, las heladas son uno de los grandes factores de riesgo que nos afectan en una región de clima relativamente extremo como es la comarca del Duero. Precisamente por estas condiciones, el ciclo vegetativo de nuestra tempranillo es más corto que la de La Rioja, por ejemplo. Las heladas primaverales son habituales en abril y principios de mayo, en un momento en el que la viña prácticamente no ha empezado su desarrollo. El problema este año ha sido que la viña estaba ya brotada debido a la climatología tan benigna de las semanas anteriores. De ahí que los efectos de la helada hayan sido más graves.

Las temperaturas en nuestra finca bajaron hasta -3ºC 

Esto implica que la añada 2017 va a ser mucho más heterogénea porque incluso en una misma planta habrá brotes helados, otros a medio helar y otros sanos. “Ahora las yemas no van a brotar donde quiera el viticultor”, nos decía Ángel. Por eso, se necesita mucho trabajo de poda en campo para preparar la viña para una segunda brotación siempre que esto sea posible o, en el caso de cepas más afectadas formar la planta para la siguiente cosecha. También hay que desinfectar el material afectado por la helada. Son trabajos que requieren de conocimientos y especialización porque cada parcela, o incluso cada cepa, puede necesitar un tratamiento diferente.

Como siempre, desde el blog y desde nuestras redes sociales os iremos manteniendo al tanto de la marcha de la cosecha 2017. Queda aún un largo camino por delante y dependemos mucho de lo que ocurra en las próximas semanas para ver la evolución real de las cepas afectadas por la helada.