Los vinos experimentales de Abadía Retuerta representan una de las líneas de trabajo de las que nos sentimos más orgullosos en bodega. Refleja el intenso trabajo realizado en los últimos años por el equipo técnico para luchar contra el cambio climático, probar distintos estilos de elaboración y explorar en profundidad las posibilidades que ofrece nuestra finca del Duero.

 

 

La constante apuesta por la diversidad y la novedad en el mundo del vino han hecho de los vinos experimentales un producto al alza. Lo que antes se trabajaba puertas adentro para mejorar los procesos de elaboración y conocer el potencial real de terruños, variedades o sistemas de cultivo, hoy se comparte en series exclusivas de producción limitada. Su gran atractivo: son una gran puerta de entrada a nuevos sabores y sensaciones.

 

En Abadía Retuerta se ha investigado desde el principio. Por un lado, la gran extensión de la finca hacía imprescindible conocer en profundidad el terruño; por otro, su ubicación en una región de clima extremo planteaba numerosos retos. Todo ello unido a la exigencia de un equipo técnico liderado por el enólogo Ángel Anocíbar y el asesor Pascal Delbeck, nos ha llevado a plantearnos infinidad de preguntas y a intentar responder a un buen número de ellas en cada nueva añada. Cómo os contamos hace unos meses, solo en la cosecha 2019 se realizaron 17 elaboraciones diferentes que no llegarán nunca al mercado.

 

Tres líneas de trabajo

Sin embargo, hay otros muchos hallazgos que nos parece interesante compartir con nuestros clientes y aficionados. Son los Winemaker’s Collection, ediciones muy limitadas de vinos que no solo reflejan los logros y experiencias más destacadas del equipo técnico de bodega, sino que también enriquecen la paleta de sabores de los amantes del vino.

 

Pese a su carácter limitado y exclusivo, la gama de los Winemaker’s Collection ha crecido notablemente en los últimos años. Hay etiquetas que podemos replicar prácticamente añada tras añada, pero cada año surgen experiencias nuevas. Debido a su gran dinamismo, hemos decidido agrupar todos sus vinos en tres líneas de trabajo:

 

 

Clima. Responde a la lucha frente al cambio climático que en nuestra finca se refleja en el aumento de temperatura, descenso de precipitaciones y cambio en su frecuencia, y aumentos de fenómenos extremos (sequías prolongadas, alternancia de añadas extremadamente calurosas con otras más frías…). El trabajo se centra en la recuperación de variedades que se había plantado tradicionalmente en esta zona y en la experimentación con otras muchas que se aclimatan a la finca y aportan notables dosis de frescura a los vinos.

 

Métodos de elaboración. Es el siguiente paso lógico en línea con la mayor tolerancia del mercado a admitir todo tipo de estilos. En Abadía Retuerta exploramos todas las posibilidades de elaboración que creemos que pueden ser interesantes para nuestro terruño y nuestras variedades.

 

Suelos. La última línea de investigación que hemos abierto, muy conectada a todo el trabajo de formación que hacemos desde la Academia del Terruño. El objetivo es trabajar y aislar la variable del suelo manteniendo los parámetros de viticultura y elaboración intactos. Son vinos que encantarán a los aficionados más terruñistas.

 

Lo que vendrá

Os adelantamos algunos de los nuevos vinos en los que estamos trabajando y que os invitamos a poner en vuestra lista de deseos.

 

 

Nuevas variedades. Estamos valorando las diferentes posibilidades que ofrecen uvas del norte de España como la godello, variedades clásicas francesas como pinot noir (la reina tinta de Borgoña), malbec y cabernet franc (más asociadas estas dos últimas a los

Viñedos de Burdeos) y también variedades autóctonas de Castilla y León como la albillo.

 

Un gran abanico en bodega. En elaboración estamos explorando algunas técnicas de actualidad creciente orientadas a conseguir vinos más frescos como las vendimias tempranas o la fermentación con raspón (sin retirar la parte leñosa del racimo) y también las posibilidades de las crianzas muy largas en madera (al estilo del Único de Vega Sicilia o de algunas bodegas muy tradicionales de Rioja) con un tinto de “séptimo año”, que cuenta con siete años de envejecimiento en barrica.

 

Aluvión, arena y greda. La línea de suelos se ha iniciado con un estudio centrado en la tempranillo, la variedad dominante del valle del Duero y de nuestra finca de Retuerta. La nueva gama Winemaker’s Collection permitirá a los aficionados comparar cómo cambia la expresión de la variedad cuando se cultiva en suelos de aluvión, arena y greda.

 

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