Esta es nuestra nueva colección de maquetas que reflejan el estado actual de la abadía tras la ampliación del hotel y el spa. Detrás hay un trabajo de artesanía ímprobo cuyo origen, curiosamente, también está relacionado con un monasterio.

Además de por su belleza y valor decorativo, las maquetas nos permiten mostrar de un vistazo cómo es la abadía, la historia del edificio, la distribución de los espacios o su adaptación a los usos del hotel. En especial, la que se encuentra en el club The Craft, nuestra sede madrileña, es perfecta para explicar Abadía Retuerta en la distancia.

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De monasterio a monasterio

Maquetas de este tipo requieren un trabajo de artesanía ímprobo. Las nuestras han sido realizadas por Ornamentos Arquitéctónicos, una empresa en la órbita de la Fundación Santa María la Real. Es muy significativo que el germen de esta fundación fuera una Asociación de Amigos del Monasterio creada en 1976 para rehabilitar la antigua abadía de Santa María la Real, erigida en Aguilar de Campoo (Palencia) entre los siglos XII y XIII por la misma orden premostratense que edificó Retuerta.

La necesaria colaboración entre gran número de artesanos y especialistas durante la restauración propició la creación de diferentes talleres orientados a conservar e impulsar los oficios tradicionales. El de maquetismo acabó transformándose en empresa en 1992 con el objetivo inicial de diseñar, fabricar y comercializar reproducciones a escala de las principales iglesias románicas de la provincia. El compromiso de la fundación con el románico es muy fuerte y, de hecho, el monasterio alberga un centro de estudios y un museo centrados en este periodo.

Trabajar a escala

César Valle, historiador y coordinador del Museo del Románico (ROM) y de Ornamentos Arquitectónicos, cuenta que el trabajo actual del taller se divide entre “un catálogo de piezas a la venta para el gran público y de encargos privados”. Si en vuestra última visita turística habéis comprado una miniatura de la Sagrada Familia o de la Catedral de Burgos, es muy posible que haya salido de aquí.

Aunque hay encargos de maquetas de gran tamaño, lo más habitual es que las piezas vayan de los cinco a los 40 centímetros. Las proporciones se plantean siempre a escala y el taller funciona con tres personas que trabajan durante todo el año.

Cómo se construye una maqueta

La jefa de taller, Rosa Martín, de 58 años, ha cultivado este oficio desde que era una veinteañera. Su día a día está rodeado de pinceles, yesos, plastilinas y mucha imaginación. La maqueta inicial que sirve de base al molde con el que se podrán hacer el resto de reproducciones es la pieza más laboriosa y la que da más quebraderos de cabeza: Puede llevar hasta dos meses de trabajo.

“Para reproducir los edificios trabajamos básicamente con alabastrina -explica Rosa-; es un material parecido al yeso, que se puede moldear fácilmente, pero que también tiene la dureza suficiente para que el molde pueda captar cada detalle”. Antes usaban barro y aún recuerda lo que le costó reproducir la famosa Casa Batlló: “Gaudí siempre es difícil por las curvas y con barro resultó aún más complicado”.

molde maqueta abadía retuerta

Otras dificultades pueden venir por el tamaño de la maqueta (“cuanto más grande, más complicado el manejo”), pero sobre todo por la riqueza de los detalles. Para esto, en el taller de Aguilar de Campoo han desarrollado toda una serie de técnicas y gadgets que les son de gran ayuda como bisturís, destornilladores de relojero o instrumental antiguo de los dentistas (“es un acero quirúrgico muy bueno”).

Las piezas se construyen por separado y luego se montan. Para la maqueta base además del alabastrina, emplean plastilina, plásticos de modelismo y cualquier cosa que pueda cumplir un cometido, incluidos palos de chupa chups a modo columnas.

Una vez hecho el molde, el material con el que se fabrican las reproducciones que llegan al cliente es también alabastrina. Pero aún hay que retocar y pintar a mano todos los detalles. El trabajo es totalmente manual. La única máquina a la vista es la que se utiliza para sacar todas las burbujas de aire cuando se hace el molde.

Pintura maqueta Abadía Retuerta LeDomaine

A Rosa le cuesta elegir una maqueta favorita. Le pasa como a los enólogos con sus vinos: “Cada una tiene su historia”, dice. Y la lista es muy larga: monasterios como los de Retuerta, Silos o Ripoll; y hasta La Meca y la Explanada de las Mezquitas.

Un mes para reproducir la abadía con todo detalle

La maqueta de Abadía Retuerta que veis en las fotos es la segunda reproducción que hacemos con el taller de Ornamentos Arquitectónicos. Mide 26 x 35 cm. y se planteó como una actualización de la primera en la que se reflejara la ampliación del hotel y el spa, así como el nuevo huerto.

Rosa estuvo ocupada con ella durante un mes porque pudo aprovechar parte del primer molde y solo tuvo que reconstruir la parte nueva. En las fotos que ilustran el post podéis ver cómo va tomando forma. Nosotros estamos particularmente orgullosos del trabajo de artesanía que hay detrás.

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