Gracias a que las lluvias han continuado a buen ritmo en las últimas semanas, esta primavera tenemos una gran explosión de flores en la finca. ¿Pero sabíais que más allá de la belleza cromática que aportan al paisaje generan muchos efectos beneficiosos para el viñedo?

En Abadía Retuerta no utilizamos insecticidas en la gestión de nuestros viñedos. Si bien es cierto que no todos los insectos son buenos (ahí está la polilla del racimo, por ejemplo), pesan más los efectos beneficiosos que conseguimos de mariposas, mariquitas y de la mayoría de las 145 especies que hemos llegado a identificar en la finca.

 

Mariposa polinizando una flor

Especies abadia retuerta

 

Este trabajo forma parte de la «Operación polinizador» de la que ya os hemos hablado en este blog. Según explica Chema Méndez, supervisor del viñedo, básicamente se busca generar la mayor biodiversidad posible mediante por un lado, la plantación de un complejo mix de plantas en los lindes de las viñas y, por otro, dejando que crezcan especies autóctonas en el propio viñedo. Este último punto, sin embargo, depende de las reservas de agua en el suelo. En 2017, como fue un año de gran sequía, no se incentivó el crecimiento, pero sí este 2018, lo que explica la belleza de las imágenes que aparecen en este post.

 

Tres beneficios de la cubierta vegetal espontánea

El primero, como hemos dicho, es favorecer la biodiversidad dentro del marco del proyecto polinizador. En un año lluvioso como éste se deja que las plantas acaben el ciclo para que caigan las semillas y asegurarse de que vuelvan a crecer la próxima primavera (a esto ayuda el «arado de invierno», según Chema, que consiste en remover la tierra para que coja bien las aguas de la estación).

Amapolas entre los Viñedos

 

Cuando las hierbas empiezan a secarse, se siegan y se dejan sobre el terreno para que actúan como un ligero abonado.

El segundo consiste en endurecer la tierra para que sea posible pasar con el tractor en caso de que sea necesario hacer algún tratamiento, por ejemplo después de una tormenta. Esto es particularmente importante en los suelos con cierta presencia de arcilla.

En tercer lugar, las hierbas crean competencia con la viña y obligan a las cepas a buscar el agua en capas inferiores, desarrollando su sistema radicular hacia zonas más interesantes del subsuelo.

 

Las cuatro reinas de esta primavera en Abadía Retuerta

Como nos cuenta Chema, aún queda mucho que aprender sobre por qué crecen más unas plantas que otras en determinados suelos y cuál es el efecto específico de cada una de ellas, pero lo que está claro es cuáles son las cuatro más abundantes este año:

Triptico de malva salvaje, amapola y zadorija

 

Zadorija. Son flores amarillas, muy vistosas. A menudo, aparecen más en zonas de suelo arenoso. De ésas que te alegran la vista para todo el día.

Sabanera. Este año por la mayor cantidad de lluvias, su presencia es más abundante. Tiene un bulbo blanco muy característico en la parte de arriba y forma de campanilla. El nombre viene del efecto visual de sábana blanca que genera en el campo.

Amapola. Su color rojo pasión no necesita presentaciones. En Abadía Retuerta no sigue parámetros fijos; unos años aparece más en suelos arenosos y otros en terrenos con alta proporción de caliza.

Malva silvestre. Otro color más, el lila, que agregar al paisaje de la finca esta primavera. Donde más crecen estas flores es en las zonas más húmedas y cercanas al paso del Duero.

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